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Blancanieves: mi mamá me mima

13 febrero, 2012

Algo está pasando.  Será la crisis.  O tendrán razón las predicciones mayas de fin del mundo…

¡El paradigma “mi mamá me mima” se tambalea!

Arantxa S.Vicario ha publicado sus memorias.

Ella ya no quiere ser más “La niña buena”: La niña buena aprende a sumar y sigue los consejos de papá y mamá…

Ella quiere hablar de auditorías sobre el destino de lo ganado en su carrera profesional y sobre informes de detectives pagados por su familia  para vigilar a su marido e impedir la boda.

Su mamá responde a las acusaciones diciendo “lo dimos todo por ella, incluso mi marido dejó su trabajo…”

No es la primera. Está de moda. El control económico a través del control emocional y viceversa. La baronesa Thyssen ha obligado a hacer cinco pruebas de paternidad a su hijo con su nieto, convencida de que no es hijo de él porque no le gusta su nuera. La Duquesa de Alba castigó a su hijo Jacobo en el reparto de la herencia porque Inka Martí “es mala y envidiosa”

Está tan de moda el perfil de Blancanieves y la madrastra, que solo en este año 2012  se van a estrenar tres películas sobre el tema e incluso el  ilustrador francés Benjamin Lacombe ha publicado un libro sobre Blancanieves.

BENJAMIN LACOMBE Y BLANCANIEVES

En una entrevista para RTVEBenjamin Lacombe explica como ha abordado el cuento :

“En cuanto a las imágenes, como el cuento es tan conocido y se ha reescrito tantas veces, creo que se ha llegado a crear una versión falsa. En mi versión he procurado volver a la verdad del cuento. Junto con imágenes más narrativas, he insertado también imágenes no narrativas, pinturas que reflejan el aspecto simbólico, lo que subyace en la historia y no tanto lo que todos conocemos”

Siempre se ha interesado por el maltrato infantil.

“En este tema hay que contenerse mucho y trabajar el aspecto simbólico: he dibujado una jaula con pájaros, que simbolizan el secreto, y una boca cosida y, cuando la niña habla, los pájaros salen volando”

EN 2012, TRES PELÍCULAS (3), CON EL CUENTO DE BLANCANIEVES COMO ARGUMENTO

Respecto a las películas por estrenar, según rtve.es, ofrecen las siguientes versiones de Blancanieves:

  •  “Mirror, Mirror” con Julia Roberts como madrastra y Lily Collins como Blancanieves. En esta versión la malvada madrastra de Blancanieves mata a su padre y destruye su reino. La joven reunirá entonces a una pandilla de siete valientes enanitos, convertidos en salteadores de caminos, para reclamar lo que legítimamente le pertenece”

  • En“Blancanieves y la leyenda del Cazador , Charlize Theron será la reina Ravenna, una madrastra sanguinaria que aniquila sin que le tiemble el pulso y provoca batallas por doquier” y ordenará al cazador que acabe a toda costa con la vida de Blancanieves. Aquí, Blancanieves (Kristen Stweart) será una “heroína guerrera que se enfrentará a la sanguinaria madrastra con la ayuda del cazador” (Chris Hemsworth)

  • La otra versión de Blancanieves que se estrenará este año, es una película española.  Se llama solo “Blancanieves”  y se trata de “un asombroso melodrama gótico inspirado en el popular cuento de los hermanos Grimm y ambientado en el sur de  españa en los años 20Blancanieves es Carmen, una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra, Encarna (Maribel Verdú).

De todos los análisis que conozco del cuento de Blancanieves, el que más me sigue impresionando es el que hace el profesor IÑAKI PIÑUEL  para explicar como funciona el ACOSO PSICOLÓGICO.

Ya lo escribí aquí en La interpretación de los Cuentos  pero lo vuelvo a copiar…

BLANCANIEVES: EL RE-MALTRATO CONTRA LAS VÍCTIMAS

 

Resulta admirable verificar como el cuento es capaz de relatar los antecedentes habituales de todas las situaciones de acoso

El antecedente de todo mobbing es paradójicamente una relación neutral o incluso positiva, entre acosador y víctima. Este carácter sin causa del acoso despista enormemente a las víctimas y sitúa al que acosa en una perspectiva que le proporciona una ventaja estratégica esencial que luego explota decisivamente en el proceso de destrucción que inicia. Esa situación previa neutral o aparentemente de ausencia de conflicto, sin embargo contiene un potencial de riesgo que el cuento desvela.

La madrastra según nos informa el cuento es efectivamente una persona vanidosa. Alguien que se mira constantemente en un espejo para saberse hermosa. Alguien que se compara. Por tanto no necesita solo sentirse hermosa sino la única que lo es en su entorno. Esta resulta ser una descripción casi técnica de lo que los psicólogos denominamos una personalidad narcisista. Lo que mi colega la psicoanalista francesa Marie France Hirigoyen denomina un “perverso narcisista.”

La madrastra no es más que una falsa madre. Alguien que en apariencia aprecia, pero en realidad no quiere en absoluto a Blancanieves. Su narcisismo muy pronto la va a situar en una posición de rivalidad respecto a Blancanieves. La envidia y los celos, elementos centrales en todos los procesos de acoso psicológico, convertirán a Blancanieves en objetivo o target del acoso.

Se convierte a la víctima inocente de toda causa para serlo, en una rival a batir o en un obstáculo a eliminar para poder mantener la ficción básica de la que vive todo narcisista que se precie: la ficción de su carácter único e inigualable.

La persecución contra todas las Blancanieves de este mundo suele ser decretada desde el momento preciso en que estas restan, ( a menudo sin saberlo y menos aun pretenderlo) el protagonismo o el carácter único de las madrastras. Este proceso de indiferenciación de las víctimas respecto a sus agresores resulta esencial para entender el núcleo central de todos los procesos de acoso.

En la medida en que la víctima se acerca al status real o ficticio que el agresor pretende tener o mantener respecto a ella, esta comienza a ser percibida como amenazante.

En la vida real vivimos en una sociedad que técnicamente nos convierte a todos en potenciales narcisistas, esto es, en personas que reivindican y pretenden para si mismas en exclusiva un carácter único e inigualable como fuente de la satisfacción y del bienestar psicológico interno.

La falta de autoestima de la mayoría de niños, jóvenes y adultos es algo que va incluido en una programación social dominante que condena a todos desde pequeños a ingresar en el infierno de la comparación con los demás y al intento de que estos no nos igualen y aun menos nos superen.

Una sociedad llena de personas tan individualistas como competitivas es el resultado de la rivalidad y de la exacerbación de la envidia propia del narcisismo compartido a escala universal.
A medida que el discípulo se acerca al maestro, la hija a la madre, el subordinado al jefe , la esposa al esposo, crece la indiferenciación y por lo tanto se incrementa la probabilidad de que se desencadene el proceso que va a convertir a los primeros en el blanco de la animadversión y del intento de eliminación de los segundos.

Obsérvese el modo genial con que el cuento de Blancanieves relata un proceso central en el desencadenamiento de todo mobbing contra alguien: el sufrimiento psíquico de un narcisista que procede de la sistemática comparación con todos cuantos otros individuos pululan a su alrededor: La madrastra que se mira en su espejo mágico busca en los demás el espejo que requiere para que le devuelva una imagen inmejorable que pretende reflejar para cubrir y compensar exteriormente su baja autoestima.

Es así como se manifiestan ante el mundo entero como hipersensibles a toda crítica, a todo cuestionamiento por parte de quienes los rodean. Como todos los narcisistas busca la adulación, el peloteo, la coba fina… Pero cuantos más halagos reciben peor se sienten pues no llegan jamás a compensar la fuente de su malestar que no es sino los sentimientos profundos de inadecuación que les corroen por dentro.

Algo que las víctimas de mobbing perciben una y otra vez como un rasgo o característica central de sus acosadores es que estos se hallan continuamente pendientes del espejo social, de quedar bien, especialmente ante los superiores, de epatar a los demás, de obnubilarlos con sus palabras o la falsa seguridad que proyectan. Todo con tal que se les devuelva la ración cotidiana de droga que reclaman sus pobres yoes disminuidos.

La crisis típica que desencadena el proceso victimario se precipita tanto en el cuento como en la realidad de los casos de mobbing en el preciso momento en que la madrastra (el acosador) cae en la cuenta de que hay alguien cerca que le puede hacer sombra. Es decir alguien que ha crecido, ha hecho las cosas bien, ha sido felicitado, ha obtenido un buen resultado… Alguien cuya mera presencia (simplemente el estar ahi, ser quien es, ser como es) le garantiza un rosario sin fin de miseria emocional.

El cuento nos advierte también del proceso continuado que garantiza el eterno retorno del proceso victimario contra Blancanieves u otras que representen el mismo potencial de amenaza que ella en el entorno de los mismos acosadores. La madrastra vuelve una y otra vez a encontrar que las diferencias entre ella y las demás Blancanieves que existen en su entorno se van atenuando. Le lleva a ello su narcisimo.

La reina vuelve a preguntar al espejo:

“- ¿Quién es ahora la más bella?
– Sigue siendo Blancanieves, que ahora vive en el bosque en la casa de los enanitos…”

 No importa lo lejos que la víctima haya sido expulsada, esta sigue siendo allá donde se encuentre un potencial de amenaza para el hostigador. Es necesario acabar con ella como sea.

Lo que el cuento describe a continuación es la receta milagrosa que opera el daño más oculto e invisible en el mobbing. Algo que le llevó a Heinz Leymann, padre fundador y pionero de la investigación y divulgación del mobbing a escala mundial a afirmar que el  acoso psicológico constituye un verdadero asesinato silencioso que no deja huella aparente y que debido a ello permite la impunidad a quien lo perpetra.

El cuento explica el proceso técnico y típico de camuflaje del acosador que se presenta frecuentemente bajo el disfraz psicológico de alguien que nunca es: una persona aparentemente bondadosa, apacible, moralmente intachable, incluso interesado en hacer el bien a su víctima. Alguien a quien el cuento representa como una venerable e indefensa anciana.

El proceso de acoso reviste entonces la apariencia de un bien: una apetitosa manzana.

La manzana que, desde la Biblia, representa en nuestra cultura occidental la culpabilidad. Una vez que la víctima muerde el anzuelo de la culpabilidad, dice el cuento, cae paralizada.

La parálisis típica ante el acoso procede del modo terrible en el que el que acosa bajo apariencia de buen hacer le lleva a su víctima a internalizar o introyectar la culpabilidad. Algo que necesita  el acosador y le viene muy bien, pues una víctima paralizada por la culpabilidad (como muerta dice el cuento de Blancanieves) es alguien al que resulta más fácil victimizar con muy poco riesgo para el que acosa.

Por ello ese empeño casi obsesivo en todos los maltratadores y en todas las formas de maltrato de imputarles a sus víctimas el ser la causa de los propios males que sufren. La culpabilidad, haciéndolas merecedoras del castigo y del acoso las vuelve inocuas para los maltratadores.


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