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La muerte de Antonio Calvo. Difama, es gratis y limpio, no deja huellas

10 junio, 2011

 No conocía al profesor de la universidad de Princeton, Antonio Calvo. No le conocía, pero le reconozco.

Quizá porque los dos somos de León y puedo imaginar el orgullo y el esfuerzo que tuvo que suponer para un buen chico de Benavides de Órbigo, llegar a ser profesor (o senior lecturer, que lo de las categorías es otra…) de tan importante universidad. Lo leo en su cara.

El profesor Antonio Calvo se ha suicidado porque no le renovaron el contrato en la universidad de Princeton, en la que llevaba trabajando ya diez años.

Dicho así, parece que la respuesta inmediata sería: ¡Pues qué tontería! porque no te renueven un contrato de trabajo no te vas a suicidar…

No, no te suicidas porque no te renueven el contrato, te suicidas porque para justificar su decisión, primero te han destrozado la vida, tu integridad como persona, tu dignidad, tus valores, tu autoestima, tus creencias y todo lo que ha sustentado la construcción de “quién eres tú”.

Además del trastorno económico, la pérdida de la visa para su estancia en EEUU y la dificultad para encontrar un nuevo puesto de trabajo, marcado por el estigma de la expulsión de por vida.

Como una “tortura emocional que se ha convertido en insoportable” describía el proceso al que estaba siendo sometido en la evaluación para la renovación de su contrato.

Me dan igual los argumentos de la universidad y la perversión hipócrita de utilizar lo “políticamente correcto” para despedirle sin piedad.  Más bien me inclino por razones xenófobas-económicas, como las expresadas en algunos foros  (y que nunca utilizaría la universidad):

“Me parece notorio que la universidad tenga que importar un profesor de España para enseñar el español cuando tenemos tantos graduados de la universidad sin trabajo” ” Y además, cuando se contratan extranjeros crean una doble o triple imposición en la economía de US, porque bla,bla,bla… ¿Realmente merece algún ciudadano extranjero que paguemos impuestos triples por ellos? Vergüenza de U Princeton por gastar preciosos dólares fiscales”

La universidad de Princeton es privada. Los alumnos son “clientes” y ellos mandan. Basta una denuncia intencionada y te pueden hundir. Los académicos también andan tras la especulación.

Pobre Antonio. Me pongo en su piel . Me imagino que la primera vez que le hiciesen una acusación de “conducta impropia” se lo tomaría a risa, creería que no iba en serio. Después de diez años y sabiendo que sus alumnos le apreciaban como él apreciaba el valor del aprendizaje, solo sería un malentendido. Cuando comprobase que iba en serio, tuvo que ser terrible tener que intentar demostrar su inocencia ante acusaciones absurdas. ¡qué soledad! ¡qué desesperación!

El tema no me es indiferente (y podeís imaginar la razón). En este mismo blog he escrito sobre ello en “La felicidad en el trabajo” y en “La interpretación de los cuentos” . Allí incluí la descripción del proceso del maltrato psicológico que hace Iñaki Piñuel  utilizando el cuento de Blancanieves y la definición de  Heinz Leymann:

El  acoso psicológico constituye un verdadero asesinato silencioso que no deja huella aparente y que debido a ello permite la impunidad a quien lo perpetra.

Pero a Princeton se le ha escapado de las manos. Aunque han intentado imponer la ley del silencio , no contaban con que iban a ser los propios alumnos los que empezasen a exigir explicaciones: JUSTICIA PARA CALVO

Sus alumnos le llamaban San Antonio por su generosidad. Toda causa tiene un mártir. Lo siento mucho, Antonio.

Ojalá tu familia y amigos encuentren el abogado adecuado y los medios necesarios para hacerte justicia y que tu muerte sirva para que se tome en serio de una vez por todas, que la dignidad de las personas no está incluída en ningún salario. Difamar no puede salir gratis.

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13 comentarios leave one →
  1. 17 octubre, 2014 2:09

    Me parece inmoral,una pandilla de hipócritas los que formaron parte de la destitución de este profesor tan iniguable también como ser humano.Estos “americanos” tan formalmente perfectos y tan mezquinos .Vi un reportaje de una rueda de prensa de una profesora de Pricenton,aquí en España,y sentí verguenza,impotencia y rabia….,,,Esta profesora despedía una insensibilidad ante este suceso y una prepotencia …,,,,,,,!que gestos de desprecio,frialdad y despotismo ante la defensa de un amigo de Calvo en esa rueda de prensa…..!Yo prefiero mil veces las universidades españolas.,,,,,,imperfectas seguramente pero llenas de pasión y reivindicativas ante sucesos tan inexplicables y repletos de incoherencias……Sólo priman los intereses económicos de una pandilla de profesores que lejos de ejercer como tales, actuan como fríos verdugos de un maravilloso compañero.Rabia,dolor…….Descanse en paz Antonio…,,,mis oraciones para tí:una profesora,cómo tú……

  2. Roberto Gomez permalink
    24 noviembre, 2011 23:41

    A la Universidad de Princeton no se les ha escapado nada de las manos. Nos guste o no , el despido es libre en los EE.UU. Otra cosa es que el despedido ponga una demanda al Centro Universitario por ser la razon del despido injustificada y la gane. Ahora, podia hacer eso Antonio Calvo una vez despedido dependiendo su estancia en EE.UU. de un visado que caducaba automáticamente una vez despedido? La respuesta desde el punto de vista legal es no, porque se debía marchar del país en 30 días, cosa que no le ha pasado a la Ciudadana Estadounidense Sarah William que le ha puesto una demanda a la Universidad de Pittsburgh por despedirla so pretexto de su formación en España y acento castellano. A quien apoya ahora el Consulado de España en Nueva York? Hombre, a Williams, faltaba mas. Como van a apoyar a un español, a un ser vulnerable con un visado que encima se apellidaba Calvo??? Virgencita, virgencita, prótegeme de mis amigos , que de mis enemigos ya me protejo yo. Ay , España, porca miseria!!!!

  3. 15 septiembre, 2011 0:58

    Indecente es lo menos fuerte que se me ocurre para calificar la actuacion de la universidad para con ANTONIO CALVO.Solo puedo exigir que se depuren responabilidades.Justicia para ANTONIO y su FAMILIA

  4. Aurora permalink
    10 septiembre, 2011 19:04

    Natieli, estoy contigo !Nos queda la palabra! o …Y primero fue el Verbo o Traducir…

    El título del artículo “At Princeton, a life taken” Princeton se cobra una vida
    De donde entresaco ” If this case reveals the limits of language, it also shows how powerful an institution´s silence can be” si este caso revela las limitaciones del lenguaje, de la misma forma muestra lo poderoso que el silencio de una institución puede ser.
    Creo que es significativo la ambigüedad que aqui se encierra, que puede interpretarse como un mecanismo de expresión ante dos bandos, cuál de ellos peor o mejor.
    Los estudiantes de Antonio también dejaron un último mensaje en la pizarra
    Qué pasa, Antonio?
    El reportaje de antena 3 lo vi hace dos días. Tres de las entrevistadas han ocupado puestos de trabajo en los que contratar y despedir a estudiantes graduados está a la orden del día
    abrazos, Aurora

    • Natieli Santos permalink*
      19 septiembre, 2011 14:05

      Hola Aurora,
      De tu comentario deduzco que tú si has leído completo el artículo de la revista de la universidad y te agradezco la traducción de ese párrafo que también encuentro significativo por lo poderoso de los silencios. Como lo es el “Qué pasa Antonio?” escrito por los estudiantes… todo un mensaje de cariño y ¡de buena comprensión del idioma !
      Otro abrazo para tí.

  5. Carlos permalink
    22 agosto, 2011 20:50

    Debo decir que sufrí acoso cuando trabajaba en un Banco Nacional, después de 35 años.
    Afortunadamente me pude prejubilar, ya que además tenía dolencias inquietantes.

    Actualmente me he dado cuenta que he acertado. Vivo bastante mejor económicamente y por supuesto socialmente.

    En aquellos momentos, años 2003, no pude hacer nada. Fuí valiente y me enfrenté. Al final tuve pensamientos de desquite totalmente reales, hasta el punto de buscar la venganza mediante la muerte de esa gentuza envidiosa de mi valía personal.

    Afortunadamente me ha ido mucho mejor, a pesar de mi deteriorada salud.

    Me queda el resquemor de no haya funcionado la justicia con esos personajes.

    Doy gracias a Dios.

    • Natieli Santos permalink*
      23 agosto, 2011 11:35

      Hola Carlos,
      Enhorabuena por el final que describes, de una nueva vida mucho mejor. Lo demás ya no importa…

  6. Susana permalink
    7 julio, 2011 15:19

    Natieli, que excelente tu analisis. Es exactamente como lo has descrito. Yo soy espanola y profesora en Estados Unidos, y te puedo asegurar que el triste caso de Antonio es exacto al de muchos otros profesores que no llegan al suicidio por tener familia o alguien con quien hablar. Tristemente Antonio no tuvo a nadie…. El periodico The Chronicle of Higher Education, que es la publicacion por excelencia de la academia en USA, acaba de escribir un articulo en primera plana sobre el caso. Seria muy bueno que mandaras tu articulo como respuesta. Si necesitas ayuda con la traduccion estoy mas que dispuesta a ayudarte. Solo avisame. Un abrazo por este gran comentario.

    • Natieli Santos permalink*
      9 julio, 2011 9:49

      Querida Susana, No he podido acceder al artículo completo (supongo que te refieres a “At Princeton, a Life Taken” ) porque solo es para suscriptores.
      He estado leyendo los comentarios y si crees que puede ayudar en algo o a alguien que lo envíe (al propio Antonio), lo haré con mucho gusto. Te agradezco mucho tu ofrecimiento sobre la traducción porque mi nivel de inglés no me permite expresarme. Si tu quieres, puedes usar el texto como mejor te parezca, en mi nombre o en el tuyo propio.
      Desgraciadamente, esto no ocurre solo en Usa, imagínate en España. El caso de Antonio lo he vivido como propio. Tras el acoso que sufrí en el trabajo, me encuentro en una situación económica desesperada, y si no he decidido acabar ha sido porque soy madre y lo único que puedo legar a mi hija es el mensaje, “resistir es la orden” contenido en la poesía “If” de Rudyard Kipling.
      Pero… ¡Nos queda la palabra!.
      Un abrazo Susana

  7. 15 junio, 2011 0:32

    Acabo de enterarme esta historia por un reportaje en la tele. Qué trágico final, para lo que parecía un docente de los que quedan pocos hoy en día, con vocación y devoción por la enseñanza y por los estudiantes. Menuda injusticia. Qué pena…

    • Natieli Santos permalink*
      15 junio, 2011 13:56

      Sí, Ayrim, una pena. Yo siento como si desease darle un abrazo para que no estuviese tan solo.

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