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Irlanda

25 noviembre, 2010

“¿Por qué con tanto dinero como hay en Irlanda tenéis tan malas infraestructuras?” le pregunté a un irlandés

“Porque Irlanda se lo gasta en su gente, en sus ciudadanos” me contestó.

“Es verdad…”, tuve que admitir en aquel momento.

Imagen de Reuters

Vivir en Irlanda en 2004-2005 fue la experiencia más enriquecedora de mi vida (hasta ahora…)

Yo, una señora de 50 años, sola, que aprovechó la posibilidad de cobrar el paro tres meses en un país extranjero con un nivel de inglés que no permitía entender ni la entrevista para entrar en la escuela, se encontró por sorpresa con ayudas económicas inesperadas que le permitieron quedarse allí todo un año estudiando, con un sistema de enseñanza práctico y eficaz como nunca había vivido, con un reconocimiento y valoración excepcionales a mis esfuerzos (“great!, brilliant!” eran las palabras que más oía), con un afecto y apoyo de mis compañeros y profesores que fue lo único que me permitió seguir en aquel curso donde no entendía nada…

Gente feliz, generosa, abierta. Una población joven, bien formada. Niños por doquier.

Sus valores son bien conocidos: la familia, el pub, la música… Acostumbrados a una historia de penalidades, esta nueva situación de dinero no les hizo sin embargo engreídos, al contrario: una tortilla de patatas era recibida con un entusiasmo espectacular.

En el periódico, los políticos reían.

Eran nuevos ricos y lo compartían con todos: Nigerianos, Españoles, refugiados del Este.

Llamaban la atención los precios de las viviendas y la carestía del país en general (“más caro que la Costa Azul”, decía una amiga francesa), pero daban tantas ayudas que eso no repercutía en los ciudadanos en general.

“El amigo americano” hacía el resto. No hay que olvidar que los Kennedy eran irlandeses y las grandes multinacionales americanas estaban allí instaladas dando trabajo al 40% de la población, gracias a esa especie de paraíso fiscal en que se había convertido Irlanda: en aquel momento, el impuesto de sociedades era del 10% .

Pero no solo invertían en su gente. Ya lo estamos viendo. Se estaban llenando los bolsillos los mismos tiburones de todo el mundo (el dinero de los bancos se sacaba custodiado por el ejército con metralletas, no con compañías de seguridad normales) y ahora, esa población confiada y generosa va a pagar las consecuencias.

Pero son buenos, no tontos. Puede ser que sean los que reaccionen. La iglesia católica tiene enorme influencia, pero ya vemos que son los primeros que han hecho públicos los abusos y que se han rebelado, mientras en España se calla.

Lo siento mucho, lo siento de veras. La situación en España para mí no es buena, es muy mala, pero a vosotros, irlandeses y personas de otros países con los que conviví, solo puedo deciros…

¡¡¡ GRACIAS!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Se me olvidaba!

Gracias además porque me traje un “tesorín” que andaba solita por la calle…

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