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Pobreza

30 octubre, 2010

 

 

La pobreza no es contagiosa, pero produce más rechazo social que cualquier enfermedad infecciosa.

La pobreza denota fracasoincapacidad, así que no es de extrañar que además de sufrirla, quien la padece la oculte mientras sea posible en un esfuerzo por mantener la dignidad.

Está claro que hablamos de pobreza en nuestro mundo de abundancia, la llamada “pobreza relativa” , los “nuevos pobres”, el “riesgo de exclusión”. 

Las noticias comienzan a ser alarmantes: La cohesión social se agrieta  decía un artículo de EL PAIS del 12 de setiembre donde se bromea con Francisco Camps para explicar la diferencia entre ser pobre y estar en riesgo de exclusión social:

“Su declaración pública de bienes le sitúa en el umbral de la pobreza, pero no está en riesgo de exclusión porque puede votar y ser elegido y porque, además, tiene muchos amiguitos del alma”

Esta broma ilustra muy bien un aspecto importante de la cuestión que impide que no se esté dando la exclusión de millones de personas en este momento: “La red familiar o de amistades que frene la caída dice textualmente el periódico, aunque no se consideren otros aspectos de la pobreza que afectan a la realización como ser humano en su amplio espectro cultural, creativo, de relaciones sociales, de libertad, de independencia…

He leído una noticia impactante. Un joven escribió una carta a EL PAIS para protestar por la nefasta actuación de la Administración por no haberle comunicado la muerte de su padre que llevaba diez años viviendo en la calle en la indigencia. El muchacho escribe un blog donde transcribió la carta: Reconocimiento a la muerte de un “don nadie”

Hay cientos de comentarios en el post: la culpa es de la Administración, la culpa es del hijo, la culpa es del padre…

Culpas, culpas.

¿Qué culpa va a tener un niño de que su padre le abandone?

¿Qué culpa va a tener ese padre que perdería el valor de su vida en un momento dado y considerándose indigno como persona solo supo castigarse no aceptando ayuda?

¿Qué culpa tiene este lujo de Administración que tenemos (y no sabemos lo que nos durará) que te lleva a un hospital gratuito y te paga hasta el entierro?. Me imagino lo mismo en cualquier pais africano…

Solo es una reflexión. El ser humano es un ser social por naturaleza. No se puede permitir que la falta de recursos materiales ( que los hay, a montones) afecte a la esencia de las personas: la depresión, la soledad, la desesperación…

Todo eso no tiene precio.

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