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La interpretación de los Cuentos

2 mayo, 2010

Hace unos días se ha armado una buena porque el Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer y el sector de enseñanza de UGT elaboraron un material didáctico con el título Educando en Igualdad, donde se propone acudir a cuentos no sexistas en las escuelas.

 

La noticia se transmitió como que la ministra Aído… “quiere prohibir a Blancanieves y a la Cenicienta…”

No está mal para la reflexión…

Los cuentos que conocemos como “clásicos”, provenían de la tradición oral, pero han sufrido múltiples versiones.

Thomas O’Neill , en un artículo titulado “Los Hermanos Grimm”, escrito para National Geographic en diciembre de 1999 y que se puede leer en http://www.7calderosmagicos.com.ar, nos explica como los Grimm no escribían para niños sino que su intención, en una época en que Alemania había sido invadida por la Francia napoleónica, era salvar la amenazada tradición oral alemana.

 Dice el artículo en alguno de sus párrafos:

Los textos de los hermanos Grimm han sufrido tantas adaptaciones y traducciones, muchas veces con la intención de suprimir el material censurable, como la violencia con la que son tratados los villanos o para adecuar los temas a los gustos contemporáneos, que la mayoría de nosotros conocemos sólo sus versiones ya modificadas.

A lo largo de casi todo el siglo XIX, maestros, padres de familia y figuras religiosas, particularmente en Estados Unidos, condenaban la colección de cuentos de los Grimm debido a su crudo e incivilizado contenido.

 Los hermanos no habían previsto que la aparición de su trabajo coincidiría con el florecimiento de la literatura infantil en Europa. Los editores ingleses tomaron la batuta al publicar libros ilustrados de alta calidad y abundantes colecciones de cuentos populares, todo para satisfacer a un nuevo público letrado en busca de material virtuoso para los pequeños.

Una vez que los Grimm descubrieron este nuevo público, se dedicaron a refinar y suavizar sus cuentos, que habían surgido siglos antes como un burdo entretenimiento de campesinos.

En las manos de los Grimm, las crueles madres se convirtieron en antipáticas madrastras, los amantes solteros se volvieron castos y al padre incestuoso ahora se le asignó el papel de demonio.

 

La comparación de las distintas ediciones revela que en su tentativa por hacer las historias más adecuadas para los niños y sus padres de la clase media, Guillermo Grimm suprimió todo rastro de actividad sexualTambién agregó motivos religiosos, acentuó las lecciones dirigidas a la educación de los niños y enfatizó los roles de género.

 

Aunque los Grimm decían ser meros recopiladores de historias, sus nuevas versiones de las narraciones orales, con su renovación literaria y moral, fueron cruciales, según parece, para adaptar los cuentos a los nuevos tiempos.

Los estadounidenses quedaron prendados de los cuentos de los Grimm cuando, en 1937, Walt Disney presentó su película de dibujos animados Blancanieves y los siete enanitos, primera de tres increíblemente populares adaptaciones

LOS CUENTOS UTILIZADOS EN PSICOLOGÍA

Carl Gustav Jung creó la teoría de la psicología analítica. Para él, gran estudioso de la filosofía, la mitología, la religión y la alquimia, todos llevamos una herencia innata profunda que él denominó el inconsciente colectivo que se manifiesta en arquetipos, de los que no conocemos conscientemente su significado profundo, pero son como un idioma utilizado en todas las culturas : el círculo,

los mandalas,

la muerte, el laberinto, 

la serpiente…

Bajo este prisma, se han hecho muchas interpretaciones de los cuentos conocidos o creados de nuevo cuño, pero en todos, el héroe o la heroína se tienen que enfrentar a peligros y dificultades en un “viaje”, en el que al final saldrán vencedores.

Distintos psicólogos y psicólogas han utilizado esta perspectiva “junguiana” para analizar los cuentos y tratar de alcanzar “el conocimiento del alma”

JOSEPH CAMPBELL en “EL HÉROE DE LAS MIL CARAS”, describe un “ciclo”  en el viaje por el que pasan todos los protagonistas de las historias de aventuras de todos los tiempos…

MAUREEN MURDOCK en su libro “EL VIAJE HERÓICO DE LA MUJER”, traza un mapa para las distintas etapas arquetípicas en el camino que seguimos las mujeres en la búsqueda de la reconciliación con nuestra propia vida:

El alejamiento de lo femenino: cuando la mujer busca su identidad dentro de la cultura y el mundo masculinos.Las pruebas del camino: donde enfrenta los mitos de la inferioridad femenina, la dependencia y el amor romántico. La aridez espiritual: cuando aflora el sentimiento de haberse extraviado en su lucha en pos del éxito. La iniciación y el descenso: un periodo de inmersión en su interior en busca de sus pedazos perdidos. El anhelo de reconectar con lo femenino: un proceso de reconciliación con su cuerpo y su sexualidad. La sanación de la ruptura madre-hija: el reencuentro con la naturaleza profunda de lo femenino. La sanación de lo masculino: cuando la mujer integra las partes heridas de su masculino interno. El matrimonio sagrado: un proceso que ocurre a medida que aprende a integrar y equilibrar todos los aspectos de sí misma.

 

CLARISSA PINKOLA ESTÉS en “MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS”, utiliza historias, muchas recopiladas por ella de su propia familia, para describir a la MUJER SALVAJE, una especie en peligro de extinción por los constantes esfuerzos de la sociedad por civilizar a las mujeres y constreñirlas a rígidos papeles, poniendo en peligro “la esencia femenina instintiva”: una fuerza poderosa llena de buenos instintos, creatividad y sabiduría

IÑAKI PIÑUEL, psicólogo especializado en mobbing , ve en BLANCANIEVES el arquetipo para describir el proceso de MALTRATO PSICOLÓGICO.

¡HAY CUENTOS QUE DAN VERDADERO MIEDO!

BLANCANIEVES: EL RE-MALTRATO CONTRA LAS VÍCTIMAS

 

Resulta admirable verificar como el cuento es capaz de relatar los antecedentes habituales de todas las situaciones de acoso

El antecedente de todo mobbing es paradójicamente una relación neutral o incluso positiva, entre acosador y víctima. Este carácter sin causa del acoso despista enormemente a las víctimas y sitúa al que acosa en una perspectiva que le proporciona una ventaja estratégica esencial que luego explota decisivamente en el proceso de destrucción que inicia. Esa situación previa neutral o aparentemente de ausencia de conflicto, sin embargo contiene un potencial de riesgo que el cuento desvela.

La madrastra según nos informa el cuento es efectivamente una persona vanidosa. Alguien que se mira constantemente en un espejo para saberse hermosa. Alguien que se compara. Por tanto no necesita solo sentirse hermosa sino la única que lo es en su entorno. Esta resulta ser una descripción casi técnica de lo que los psicólogos denominamos una personalidad narcisista. Lo que mi colega la psicoanalista francesa Marie France Hirigoyen denomina un “perverso narcisista.”

La madrastra no es más que una falsa madre. Alguien que en apariencia aprecia, pero en realidad no quiere en absoluto a Blancanieves. Su narcisismo muy pronto la va a situar en una posición de rivalidad respecto a Blancanieves. La envidia y los celos, elementos centrales en todos los procesos de acoso psicológico, convertirán a Blancanieves en objetivo o target del acoso.

Se convierte a la víctima inocente de toda causa para serlo, en una rival a batir o en un obstáculo a eliminar para poder mantener la ficción básica de la que vive todo narcisista que se precie: la ficción de su carácter único e inigualable.

La persecución contra todas las Blancanieves de este mundo suele ser decretada desde el momento preciso en que estas restan, ( a menudo sin saberlo y menos aun pretenderlo) el protagonismo o el carácter único de las madrastras. Este proceso de indiferenciación de las víctimas respecto a sus agresores resulta esencial para entender el núcleo central de todos los procesos de acoso.

En la medida en que la víctima se acerca al status real o ficticio que el agresor pretende tener o mantener respecto a ella, esta comienza a ser percibida como amenazante.

En la vida real vivimos en una sociedad que técnicamente nos convierte a todos en potenciales narcisistas, esto es, en personas que reivindican y pretenden para si mismas en exclusiva un carácter único e inigualable como fuente de la satisfacción y del bienestar psicológico interno.

La falta de autoestima de la mayoría de niños, jóvenes y adultos es algo que va incluido en una programación social dominante que condena a todos desde pequeños a ingresar en el infierno de la comparación con los demás y al intento de que estos no nos igualen y aun menos nos superen.

Una sociedad llena de personas tan individualistas como competitivas es el resultado de la rivalidad y de la exacerbación de la envidia propia del narcisismo compartido a escala universal.
A medida que el discípulo se acerca al maestro, la hija a la madre, el subordinado al jefe , la esposa al esposo, crece la indiferenciación y por lo tanto se incrementa la probabilidad de que se desencadene el proceso que va a convertir a los primeros en el blanco de la animadversión y del intento de eliminación de los segundos.

Obsérvese el modo genial con que el cuento de Blancanieves relata un proceso central en el desencadenamiento de todo mobbing contra alguien: el sufrimiento psíquico de un narcisista que procede de la sistemática comparación con todos cuantos otros individuos pululan a su alrededor: La madrastra que se mira en su espejo mágico busca en los demás el espejo que requiere para que le devuelva una imagen inmejorable que pretende reflejar para cubrir y compensar exteriormente su baja autoestima.

Es así como se manifiestan ante el mundo entero como hipersensibles a toda crítica, a todo cuestionamiento por parte de quienes los rodean. Como todos los narcisistas busca la adulación, el peloteo, la coba fina… Pero cuantos más halagos reciben peor se sienten pues no llegan jamás a compensar la fuente de su malestar que no es sino los sentimientos profundos de inadecuación que les corroen por dentro.

Algo que las víctimas de mobbing perciben una y otra vez como un rasgo o característica central de sus acosadores es que estos se hallan continuamente pendientes del espejo social, de quedar bien, especialmente ante los superiores, de epatar a los demás, de obnubilarlos con sus palabras o la falsa seguridad que proyectan. Todo con tal que se les devuelva la ración cotidiana de droga que reclaman sus pobres yoes disminuidos.

La crisis típica que desencadena el proceso victimario se precipita tanto en el cuento como en la realidad de los casos de mobbing en el preciso momento en que la madrastra (el acosador) cae en la cuenta de que hay alguien cerca que le puede hacer sombra. Es decir alguien que ha crecido, ha hecho las cosas bien, ha sido felicitado, ha obtenido un buen resultado… Alguien cuya mera presencia (simplemente el estar ahi, ser quien es, ser como es) le garantiza un rosario sin fin de miseria emocional.

El cuento nos advierte también del proceso continuado que garantiza el eterno retorno del proceso victimario contra Blancanieves u otras que representen el mismo potencial de amenaza que ella en el entorno de los mismos acosadores. La madrastra vuelve una y otra vez a encontrar que las diferencias entre ella y las demás Blancanieves que existen en su entorno se van atenuando. Le lleva a ello su narcisimo.

La reina vuelve a preguntar al espejo:

“- ¿Quién es ahora la más bella?
– Sigue siendo Blancanieves, que ahora vive en el bosque en la casa de los enanitos…”

 No importa lo lejos que la víctima haya sido expulsada, esta sigue siendo allá donde se encuentre un potencial de amenaza para el hostigador. Es necesario acabar con ella como sea.

Lo que el cuento describe a continuación es la receta milagrosa que opera el daño más oculto e invisible en el mobbing. Algo que le llevó a Heinz Leymann, padre fundador y pionero de la investigación y divulgación del mobbing a escala mundial a afirmar que el  acoso psicológico constituye un verdadero asesinato silencioso que no deja huella aparente y que debido a ello permite la impunidad a quien lo perpetra.

El cuento explica el proceso técnico y típico de camuflaje del acosador que se presenta frecuentemente bajo el disfraz psicológico de alguien que nunca es: una persona aparentemente bondadosa, apacible, moralmente intachable, incluso interesado en hacer el bien a su víctima. Alguien a quien el cuento representa como una venerable e indefensa anciana.

El proceso de acoso reviste entonces la apariencia de un bien: una apetitosa manzana.

La manzana que, desde la Biblia, representa en nuestra cultura occidental la culpabilidad. Una vez que la víctima muerde el anzuelo de la culpabilidad, dice el cuento cae paralizada.

La parálisis típica ante el acoso procede del modo terrible en el que el que acosa bajo apariencia de buen hacer le lleva a su víctima a internalizar o introyectar la culpabilidad. Algo que necesita  el acosador y le viene muy bien, pues una víctima paralizada por la culpabilidad (como muerta dice el cuento de Blancanieves) es alguien al que resulta más fácil victimizar con muy poco riesgo para el que acosa.

Por ello ese empeño casi obsesivo en todos los maltratadores y en todas las formas de maltrato de imputarles a sus víctimas el ser la causa de los propios males que sufren. La culpabilidad, haciéndolas merecedoras del castigo y del acoso las vuelve inocuas para los maltratadores.


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3 comentarios leave one →
  1. Laura permalink
    5 mayo, 2010 14:48

    Me ha parecido increíble la interpretación del cuento!!Gracias por compartirlo!! y que decir del príncipe que viene a salvar a esa Blancanieves paralizada!!! ¿Podrías colgar más interpretaciones de cuentos? o al menos algún enlace para saber como podemos encontrarlos? ¡muchas gracias!

    • Natieli Santos permalink*
      5 mayo, 2010 18:35

      Hola Laura,
      Tengo otro libro que se titula “La Princesa que creía en los cuentos de Hadas” de Marcia Grad: “Criada por un rey y una reina estrictos e inflexibles, la delicada Victoria creció soñando que algún día sería rescatada por un príncipe encantador. Pero cuando es rescatada, las cosas no suceden como tenía previsto y el príncipe se convierte en el Sr. Escondido…”

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